El esoterismo consiste en una serie de conceptos y nociones velados a los sentidos e incomprensibles para la inteligencia y, en consecuencia, complicados de entender. La palabra esoterismo tiene su origen en la unión de la raíz griega “eso”, que hace referencia al “lado interior”, con la terminación “-ismo” relativa a los conocimientos enmarcados en una serie de doctrinas o enseñanzas.
Por otro lado, igualmente se define “esoterismo” como una doctrina filosófica a la que solo pueden acceder los “iniciados”, es decir, aquellos que se comprometen con ella mediante procedimientos rituales o a los que se les ha transmitido por tradición oral. De ahí que el esoterismo se haya relacionado con algo oculto y misterioso reservado a unos pocos que mantenían un absoluto secretismo sobre ello.
Tradicionalmente, se ha asociado a prácticas de astrología, alquimia y magia, sin base de métodos científicos, por lo que se ha considerado subjetivo y muchos se han referido a él de manera despectiva.
Antiguamente, el esoterismo (también llamado ocultismo) se asociaba a la filosofía que se dedica a estudiar todo lo que trasciende a lo meramente físico o palpable, es decir, lo que reflexiona sobre la naturaleza de las cosas, su origen y la causa que las ha creado. Entre los filósofos clásicos más populares se encuentran Platón y Aristóteles.
En la actualidad, tanto el ocultismo como el esoterismo se relacionan con lo psicológico y lo espiritual, en otras palabras, con todo lo vinculado con nuestra mente que escapa a los razonamientos o la lógica.
El esoterismo hoy en día, en general, se reduce a diferentes clases de magia, a la predicción del futuro mediante las cartas del Tarot o a prácticas que pretenden contactar con espíritus.
Sin duda, ciencia o no, el esoterismo es una disciplina interesante y cuyo conocimiento requiere acercarse a ella sin prejuicios.
