La asertividad es la capacidad que tiene una persona para expresar o comunicar a los demás lo que opina, desea, piensa o siente, de manera que pueda conseguir los objetivos que se ha propuesto sin sentirse inhibida o incomoda por ello.
Ni sumiso ni agresivo
Alguien tiene una conducta asertiva cuando es capaz de defender sus derechos personales, como por ejemplo: decir no, expresar desacuerdos, dar una opinión contraria o expresar sentimientos negativos sin dejarse manipular (como hace el sumiso), y sin manipular ni violar los derechos de los demás (como hace el agresivo).
Para qué sirve la asertividad
- Para que no se aprovechen de nosotros.
- Para no desaprovechar experiencias que nos resultan placentera.
- Para provocar un cambio en el otro.
- Para no perder la sensación de control de una situación.
- Para demostrarse a uno mismo que se ha actuado correctamente.
Aprende a hacerte valer
Como todas las habilidades sociales, la asertividad se aprende. El único requisito es respetarse a uno mismo, reconocer la propia valía personal. Solo quien se considera digno de amor podrá defenderse a sí mismo con seguridad y aplomo (“Me merezco ser respetado, y es mi derecho y mi obligación tratar de conseguirlo”).
Si acepto pasivamente la injusticia o la ofensa, estoy admitiendo que merezco ser maltratado. Por supuesto, la defensa de tus derechos tiene que ejercerse sin violar los derechos de los demás.
Cambia tu conducta… y tu oponente cambiará la suya.
La única manera de poder cambiar la conducta del otro es cambiar la nuestra. Si una persona está todo el día criticándonos, recordándonos lo mal que hicimos esto o aquello, es posible que no podamos evitar su mala intención solo con pedírselo de forma educada.
Ahora bien, si tenemos herramientas para comunicárselo de forma asertiva o, simplemente, empezamos a ignorar su comportamiento, podremos conseguir algunos cambios. Cualquier diferencia entre situaciones, por pequeñas que sea, hará que las consecuencias de una determinada acción también lo sean.
No olvides que tienes derecho a…
- Ser tratado con dignidad y respeto.
- Experimentar y expresar sentimientos.
- Tener y expresar opiniones, proyectos y creencias.
- Decidir qué hacer con tu propio tiempo, cuerpo y propiedad.
- Cambiar de opinión.
- Decidir sin presiones.
- Cometer errores y ser responsable de los mismos.
- Ser independiente, estar solo.
- Ser escuchado y tomado en serio.
- Tener éxito y fracasar.
