Conectas con alguien cuando eres capaz de ponerte en su lugar, cuando entiendes su lenguaje y sus sentimientos aun sin compartirlos, cuando puedes ver desde su misma perspectiva. Esta capacidad constituye una herramienta esencial de la comunicación y se llama empatía.
Practica la empatía
Utilizarla no es algo fácil; requiere un esfuerzo y una práctica, pero pronto se obtienen resultados. Puedes empezar pensando en algún amigo o familiar.
- Recuerda cómo se sentía la última vez que le viste. Describe con dos o tres adjetivos su estado de ánimo.
- Pregúntate: ¿Intenté entender por qué se sentía así? ¿compartí en algún momento su estado de ánimo? ¿le dije que no debería sentirse así o que era una tontería lo que le pasaba?
- Reflexiona sobre estas cuestiones e intenta revivir ese momento poniéndote en su lugar y en su corazón. Ahora te resultará más fácil entender la importancia y el poder de la empatía.
Lo que nos acerca a los demás
- Ver con sus ojos. Empatía significa entender lo que le pasa al otro aunque nunca lo hayamos sentido. Lo cual no quiere decir que lo justifiquemos, pero si somos capaces de comprender estaremos más dispuestos al dialogo. Esa actitud de comprensión permite a la otra persona expresarse y adoptar una postura menos a la defensiva.
- Compartir sus experiencias. Cuando demostramos a los demás que entendemos cómo se sienten, compartimos con ellos una experiencia que les pertenece. Mostramos nuestro interés por sus sentimientos y de ese modo fomentamos el acercamiento.
- Valorar sus sentimientos. Conviene recordar que los sentimientos no tienen el mismo valor que los pensamientos. Podemos estar de acuerdo o no con una idea expresada por alguien, pero hay que aceptar lo que siente y darle el valor que tiene para que la persona con la que nos comunicamos se sienta respetada. Menospreciar sin más los sentimientos del otro resulta muy dañino.
