La tristeza y la depresión abaten el estado de ánimo y bloquean las ganas de vivir. Lo que pensamos y lo que hacemos influye directamente en nuestra respuesta emocional. En suma, tú puedes ahondar o aligerar tus penas y alegrías. Veamos cómo…
Patrones negativos de la conducta
Hay comportamientos que favorecen la producción de pensamientos negativos y pueden ser la base del bajo ánimo. Detéctalos y entiende que hay otras opciones de conducta. Las más dañinas son:
- Actuar movido por los impulsos, sin pensar en las causas y consecuencias de tus acciones.
- Esperar siempre agradar a los otros y actuar como si quisieras ser reconocido y alabado.
- Hablar demasiado, sin dar cabida a otros, o permanecer retraído, como asustado.
- Poner obstáculos al amor y a otros sentimientos positivos.
- Sentirse un ser superior o inferior.
- Rechazar el compromiso o mantener uno que te está haciendo infeliz.
- Pensar que siempre hay algo mejor que lo que tienes y no saber disfrutar de lo que sí posees.
- Evitar las dificultades y tener miedo al cambio.
Para evitar la depresión
Dice un proverbio chino: “No podrás impedir que la melancolía sobrevuele tu cabeza, pero sí trata de logar que no anide en ella”. ¿Cómo?
- Afronta el problema si lo hay. Si la tristeza se alarga o se intensifican los síntomas (no puedes parar de llorar, no tienes ganas de levantarte ni de hacer nada), es imprescindible que acudas a un psicólogo.
- Haz ejercicio. Te va a ayudar a distraerte. Además, puede producir cambios químicos y fisiológicos que te permiten recuperar la alegría y la ilusión.
- Relaciónate. Y hazlo de forma adecuada, poniendo de tu parte para que sean relaciones satisfactorias, y acercándote a las personas que pueden ayudarte a sentirte mejor.
- Ayuda a otros. El altruismo es de los mejores antidepresivos: te permite descentrarte de tus problemas, sensaciones y pensamientos, y al mismo descubrir que tu vida merece la pena.
- Ríete. Si bien la tristeza estimula la producción de unas hormonas (catecolaminas) que aumentan el malestar e incluso afectan a nuestro sistema inmunológico, reírse a carcajadas mejora el ánimo y la salud.
