Es una experiencia subjetiva que se convierte en problema cuando nos hace infelices y dificulta el desarrollo de nuestra vida. En ocasiones, la soledad es necesaria si queremos descubrirnos a nosotros mismos. Pero otras veces supone una realidad que impide a mucha gente sentirse bien.
¿Cómo actuar ante la soledad?
- Convéncete de que puedes superar ese aislamiento que te hace daño. Para ello debes poner de tu parte y salir tú en busca de los otros.
- Infórmate y participa en actividades organizadas por asociaciones, centros culturales y grupos de tu localidad.
- Siéntete independiente de los demás. La gente no deja de quererte o interesase por ti porque no esté pendiente de lo que haces continuamente. Cada persona tiene su vida.
- Aprovecha todo lo bueno que aporta la soledad para disfrutar de ti mismo, de tus gustos, de tus aficiones. Hay muchas cosas que puedes hacer solo.
Desnuda el problema
Cuando estar solo se convierte en una obsesión, hay que descubrir qué factores están determinando esa situación.
- Reflexiona sobre todas aquellas actividades, pensamientos y sensaciones que contribuyen a mantener tu soledad anótalas.
- Analiza y escribe aquellas actividades, pensamientos o sensaciones que consideras que te ayudarían a superarla.
- Confróntalas y proponte ir sustituyendo todos esos aspectos negativos que fomentan tu sensación de aislamiento.
Aviva tus relaciones
No esperes que los amigos caigan del cielo y decídete a conocer gente.
- Queda con antiguos colegas. Sí, puede que tengan su vida hecha. O no. No te quedes con la incertidumbre e interésate por los demás.
- Haz nuevas amistades. Los cursos, talleres y demás actividades culturales son una excelente oportunidad para conocer gente interesante.
- Ayuda a los demás. A través del voluntariado puedes aportar mucho a las personas que te necesiten, y también te aportarán a ti.
Arriésgate en las relaciones que merecen la pena. No tengas miedo a ser herido. Si encuentras una relación que te haga sentir bien, pon de tu parte para que llegue a fortalecerse.
