El autocontrol permite a la persona expresar sus emociones de la manera y en el momento que ella quiere. El hecho de poder confiar en la capacidad de autocontrol nos hace más dueños de nuestra vida y sentirnos más a gusto con ella.
El justo dominio de ti mismo
Ahora bien, no conviene ser excesivamente exigentes respecto al autodominio personal, pues puede provocar sentimientos muy negativos si alguna vez se pierden los papeles, o impedir que la persona que nos interesa llegue a conocernos en profundidad, íntimamente, cuando deseamos que así sea.
Cómo encauzar emociones y acciones
El desarrollo del autocontrol puede concretarse en una conducta o área determinada de la vida siguiendo los siguientes pasos:
- Especifica lo que deseas cambiar. Necesitar saber qué conductas o pensamientos quieres modificar.
- Dedica un tiempo a observar y registrar esa conducta.
- Define cuáles son tus objetivos, teniendo en cuenta que han de ser realistas y fáciles de cumplir.
- Sé consciente de lo que te supondrá y aportará el cambio. No lo vivas como una imposición exterior, sino como algo que te ayudará a ti y que debes aceptar libremente.
- Márcate estrategias. Para deshacerte de ciertas conductas no necesitaras ningún refuerzo, pero para instaurar otras sí. Prémiate cuando alcances uno de tus objetivos, y elimina todo estimulo asociado a una conducta indeseable (por ejemplo, el café induce a fumar).
Aprende a serenar el espíritu
Ante una situación especial de tensión, las emociones se disparan. Para controlarlas, hay que descentrar la acción de aquello que nos preocupa, empleando…
Relajación con autoafirmaciones. Cierra los ojos y, sin forzar la respiración, escuchas las afirmaciones que con anterioridad habrás grabado. Pueden ser: “Estoy en paz y a gusto”, “Mis brazos son pesados”, “Mi respiración es tranquila y regular”, “Estoy despejado, fresco y totalmente relajado”. Cuando lo hayas repetido en silencio, estira todo tu cuerpo y abre los ojos. Sentirás tu cuerpo relajado y lleno de energía.
Visualización. Cuando imaginas, tú controlas las imágenes, y a través de ellas puedes desprenderte de tus malas experiencias. Para eso…
- Consigue un estado de relajación a través de la respiración pausad, la distensión de los músculos, etc.
- Imagínate en un lugar donde te encuentras a gusto. Piensa en todos los detalles: dimensiones, objetos, colores… Muévete y observa todo los que existe a tu alrededor.
- Utiliza lo que ves para imaginarte resolviendo una situación conflictiva o logrando el éxito en una empresa o actividad determinada.
- Disfruta de la sensación de bienestar que te provoca liberarte de algo que te hacía daño o de experimentar el éxito que te has propuesto. Luego, toma aire y ve abriendo los ojos lentamente.
